Ruth Oblanca se une al equipo de Media hora (y un epílogo) con una rica experiencia en papeles variados y una interesante visión alimentada por su formación académica. Su carisma y compromiso para con los personajes que ha tenido la oportunidad de interpretar hacen de ella una baza ganadora y una actriz a seguir. Conversamos con Ruth acerca de su carrera hasta hoy, y sobre sus expectativas con respecto al proyecto.

entrevistaruth_2Foto: Pablo JeJe

Cursaste estudios universitarios de Psicología y Psicología de la Interpretación Artística. Durante los mismos, ¿tenías ya claro que querías dedicarte a interpretar? ¿Qué ventajas te han brindado tus conocimientos de psicología en tus trabajos sobre las tablas y en frente de la cámara?

En mi caso fue algo rodado; coincidió que, a la par que terminaba los estudios en la universidad, concluí también el Taller de Artes Escénicas en la Escuela Municipal de Teatro de León. De aquella, surgió un proyecto en la misma Escuela cuya finalidad era seguir dando formación a las personas que habíamos terminado alguno de los ciclos formativos que ofertaba el centro y, de este modo, poder seguir entrenando y experimentando con otros lenguajes y metodologías. Esto me permitió entrar en contacto con otros profesionales de las Artes Escénicas tanto dentro, como fuera de la Escuela, e ir adentrándome en este mundo hasta el día de hoy… Lo cierto, es que tuve la gran suerte de tener en mis primeros contactos con el teatro unos maestros/as que me transmitieron con gran ilusión y profesionalidad lo que significaba esto.

Respondiendo a la segundo, me ofrece la posibilidad de hacer un análisis más amplio del comportamiento humano, sin caer en la “psicologización”, dicho sea de paso.

No son tiempos fáciles para ser actor, a menos que hablemos de nombres consagrados. ¿Qué aspectos de tu trabajo son los que te motivan para seguir?

¿Quién dijo que fuera fácil? Tú, hazlo, que diría mi gran maestra, Margarita Rodríguez.

¿Lo que motiva? Es un todo. La necesidad de entrar en comunión con algo que siento de la piel para adentro, y que en este instante no sería capaz de describir con palabras. Si me preguntas por qué hago esto te diré: porque es vital para mí.

Has trabajado en cine, teatro y publicidad. ¿Hay algún medio de estos tres que disfrutes especialmente? ¿Por qué?

A ver… son medios de los que disfruto de manera diferente. En el cine he realizado pequeñas incursiones y de él me atrae especialmente el rodar en lugares y ambientes muy diferentes y dispares, como sucedió por ejemplo en el último corto en el que participé, Ensayo Fílmico sobre Padre Bernardo de Alberto Taibo, en el que además tuve la suerte de coincidir con un equipo de gente maravillosa y tener un compañero de escena generosísimo y del que aprendí mucho.

El caso es que si tengo que elegir… para mí el teatro es muy especial, en el sentido en el que sólo hay presente. El personaje cobra vida cada vez que sale a escena y no hay marcha atrás; todo lo que le acontece en escena ha de escucharlo con todo el cuerpo, aceptarlo de manera radical e incorporarlo, para continuar adelante hasta que baja el telón. Y a esto hay que sumarle que hay un público expectante… El compendio de todas estas sensaciones es muy excitante.

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Al igual que nuestra otra actriz Ana Bercianos, has continuado formándote con una buena cantidad de cursos de interpretación después de finalizar tu carrera universitaria. ¿Crees que el aspecto académico es tal vez más importante de lo que la gente puede pensar de cara a ofrecer un trabajo de calidad en la interpretación?

La formación es importante, pero en este y en todos los oficios. Te permite ir creando una especie de almacén o despensa en la que vas guardando todos esos aprendizajes, conocimientos, experiencias, que pueden estar relacionados directamente con la interpretación o con otras disciplinas artísticas u oficios, para cogerlos en el momento que necesites e ir combinándolos entre sí y experimentando con ellos; como si se fueran distintos alimentos y especias… Y, al final, esto te permite “cocinar” un “plato” lleno de sabores, matices…

¿Cuál ha sido el mayor desafío en tu carrera hasta la actualidad?

Entiendo que cada proyecto al que me enfrento es un reto, un desafío en sí mismo para mí. Si tuviera que elegir uno… me decantaría por el último proyecto teatral en el que he participado, Los Treinta (Cía. Trejoviana Teatro), estrenado recientemente. En él, he tenido la suerte de encarnar a Estrella, un personaje muy alejado de mis vivencias personales; y que me ha permitido inmiscuirme en un intenso e íntimo trabajo físico y emocional de investigación actoral. ¡Un regalo!

Participaste en una de las escenas más complejas de rodar en el cortometraje Las becicletas, por el gran número de gente involucrada y el limitado tiempo disponible. ¿Qué recuerdos guardas de aquel día?

Muy gratos… lo recuerdo con gran cariño. Me hizo mucha ilusión que Epi contara conmigo para participar en esa escena. El trato que recibimos fue magnífico. Yo había seguido el proceso de rodaje, porque conocía a algunos/as de los actores/actrices que trabajaban en el corto. Gracias a ellos/as tuve la oportunidad de conocer a todo el equipo, que me acogió como a una más de la familia; el ambiente que se respiraba era fantástico, fue una gran experiencia… Estuve en los ensayos, en la grabación de varias escenas, en diferentes localizaciones… y esto me permitió tener una primera toma de contacto con los entresijos del cine; un medio nuevo para mí en aquel momento.

¿Qué sensaciones experimentaste al leer por primera vez el guión de Media hora (y un epílogo)?

Un conjunto de sensaciones muy dispares entre sí, que iban desde el desconcierto, pasando por la intriga, la ternura, el estupor, el miedo… por mencionar algunas.

Tu personaje tal vez sea uno de los más afectados por el desarrollo de la historia, tratando de mantener su entereza en una situación que le desborda. ¿Cómo te sientes respecto al papel, ahora que estás en pleno proceso de preparación?

Mi personaje pasa en muy pocos instantes de estar viviendo una situación muy cotidiana y trivial de la vida, a verse envuelta, de manera fortuita, en una cascada de acontecimientos bastante hostiles y en los que tiene que mediar. Me siento muy afortunada de que Epi haya pensado en mí para este papel.

¿Qué esperas que transmita la película al espectador? ¿Cuál crees que es el mayor valor de la historia?

Curiosidad, intriga, ganas de seguir pegado/a a la butaca esperando lo que sucede. ¿El mayor valor de la trama? Sin duda, la forma de hilvanar varias historias sin aparente conexión para dar lugar a un todo con alto valor narrativo.

entrevistaruth_4Foto: Evaristo Fuertes

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