Es inusual encontrarse con alguien que, tras una vida dedicada a la enseñanza, se disponga no sólo a firmar novelas y literatura de viajes, sino a sumergirse de lleno en la creación de guiones y dirección de trabajos cinematográficos, máxime con ideas ambiciosas y la capacidad para rodearse en gran parte de profesionales del medio, tanto en el ámbito técnico como artístico. Charlamos con Epigmenio sobre sus ideas, y sobre Media hora (y un epílogo).

entrevistaepi_1Foto: JR Vega

Media hora (y un epílogo) es una historia inusual, tanto en lo que narra como en su planteamiento. ¿Cuál fue el germen de la idea, y en qué momento concreto surge?

No recuerdo en qué momento concreto surgió la idea, pero sí que fue hace ya algunos años, quizá cuatro o cinco. En cuanto al germen, creo que no puedo decir mucho sin estropear, me temo, parte de la gracia que puede tener el guión. Únicamente diré que se sitúa en la observación de las personas que (cada vez en mayor número, sobre todo en las grandes ciudades) duermen en la calle, y que forman ya parte del paisaje urbano, hasta el punto de haberse convertido, para muchos, en invisibles. O aún peor: en objetos, en algo cosificado.

Tras el cortometraje Las becicletas hay un elemento verídico, de historias que sucedieron a gente cercana durante la época de postguerra en la cual transcurre el filme. ¿Hay algún elemento en esta película basado en vivencias, sean personales o cercanas?

De manera precisa, y concreta, no. Pero las cosas que ocurren (bueno, algunas de ellas, no todas) son relativamente ordinarias, nada del otro mundo. Por eso pienso que no sólo yo, sino cualquier espectador cuando vea la película puede tener la impresión de estar ante hechos que, de alguna u otra forma, le han ocurrido en alguna ocasión, o han ocurrido en su presencia, o a alguien cercano.

La historia en sí es oscura y muestra, con distintos matices, la compleja textura de la condición humana, algo por otro lado también presente en tus libros y, hasta cierto punto, en Las becicletas, donde algunas cosas resultan no ser lo que parecen. En los difíciles tiempos que atraviesa nuestra sociedad, ¿qué valores pueden transmitir estas historias en las cuales los personajes no se presentan en blanco y negro, y la alegría no es un sentimiento predominante?

En realidad, mi visión de estas cosas tiende a ser bastante simple: una película, como una novela, debe sobre todo entretener (“enganchar”) contando una historia, o varias. Por eso no estoy tan seguro acerca de la trasmisión de valores y todo eso. En todo caso, sí me parece importante que la condición humana se exprese tal cual, con sus luces y sus sombras, pues es verdad que en la vida nada, o casi nada, es blanco y/o negro.

Los actores y los otros miembros del equipo con los cuales hemos hablado hacen énfasis en que uno de los puntos fuertes de la historia que narra Media hora (y un epílogo), es el “cómo”. No sólo es el tiempo el principal protagonista, sino que es un elemento crucial para ir construyendo la trama. ¿Cómo estructuraste la elaboración del guión, y de qué manera repartiste el tiempo entre elaborar la historia y deconstruirla?

Sí. Todos coinciden en ello. Y me gusta, pues mi intención era precisamente ésa: el juego con el tiempo, con los tiempos. Y si bien es algo presente en otras obras mías, en este caso he querido darle una vuelta de tuerca más, hasta el punto de acometer algo muy arriesgado (me parece) y que no se ha hecho nunca en el cine, que yo sepa. La pregunta concreta me parece muy atinada. Si bien no recuerdo con precisión los detalles (pues ha sido un proceso largo, con muchos periodos de maduración y reposo) ambas tareas, construcción y deconstrucción avanzaron bastante en paralelo, sobre todo al principio. Porque eso sí: desde el primer momento tuve claro lo que quería conseguir, adónde quería llegar.

entrevistaepi_2Foto: Javier Sánchez

A nuestro parecer, tal vez uno de los mayores atractivos de la producción sea la variedad del reparto, que va desde actores expertos como Saturnino García hasta actores como Pablo Parra, quien está a punto de ponerse por primera vez ante una cámara pero cuyo carisma apunta a un tremendo potencial para sorprender. ¿Cuál es tu valoración sobre el actual elenco?

No puede ser mejor. Estoy encantado. Y quizá sea también por eso: la combinación de experiencia, como el caso de Saturnino y algún otro, junto con la magia que se crea alrededor de aquéllos que anhelan trabajar delante de la cámara por primera vez (que no es sólo uno), me resulta de lo más estimulante. No tengo ni la más mínima duda de que el trabajo de todos ellos constituirá una de las fortalezas de la película.

El equipo técnico apunta, igualmente, a un trabajo de selección muy cuidadoso. Háblanos sobre los avances recientes en el trabajo de pre-producción.

Las cosas avanzan bien; mejor incluso de lo que hubiera pensado hace seis u ocho meses. Todos los responsables de área tienen listas, o están completando, sus tareas. Estamos a punto de cerrar el estudio de necesidades y la asignación de recursos y disponibilidades. El equipo humano está prácticamente completo. Tenemos el noventa por ciento de las localizaciones. En un par de semanas empezaremos el trabajo con actores. Siento que todo va bien y que estaremos preparados, y bien preparados, cuando llegue el momento.

Miguel Mielgo ha reforzado la actual campaña de promoción con unas imágenes sencillas pero con mucho estilo e inmediatamente reconocibles, y tenemos entendido que el director de arte Miguel Riesco lleva un tiempo sumergido en el look de la película. Nos gustaría saber sobre la importancia del aspecto visual en Media hora (y un epílogo).

Todos los elementos son importantes siempre. Pero es cierto que los que conocen el proyecto coinciden en que esa parcela lo es, si cabe, más que nunca en Media hora (y un epílogo). ¿La razón? Que más de dos terceras partes de la acción transcurren de noche y al exterior. La fotografía, por tanto, será un reto para el equipo. Reto ante el que confío en que sabremos estar a la altura, todos, bajo la batuta del director de fotografía.

Has vivido y trabajado en tres países, y viajado por unos cuantos más (en tres continentes). ¿Hay algo común que hayas observado o aprendido de todos ellos y que sospeches que se ha filtrado en tu trabajo artístico?

Buena pregunta. Y la verdad es que siento que no tengo respuesta. O sí: no lo sé. Pero como diría uno de los personajes de Las becicletas …me huelo que sí. Siempre se aprende, incluso cuando no nos damos cuenta. Y siempre que se crea uno transmite lo que ha aprendido, también, muchas veces, sin darse cuenta.

¿Qué sensaciones esperas compartir con el espectador a través de esta película?

Prefiero no contestar con una lista de sensaciones. Mejor con una imagen que me viene algunas veces a la cabeza: la de los espectadores desplazándose, poco a poco, sin darse cuenta, hacia el borde de la butaca a medida que la acción avanza.

entrevistaepi_3Foto: Juan Luis García

Anuncios