El papel del director artístico tal vez sea uno de los más cruciales en cualquier producción (independientemente de su magnitud) y, sin embargo, uno de los menos hablados. No es alguien a quien habitualmente se reconozca por la calle; no obstante sus decisiones pueden crear o romper el potencial y, en última instancia, el éxito de un filme. Hay motivos de peso por los cuales muchos recordamos una película como El resplandor de Kubrik tanto por la presentación visual del Hotel Overlook como por los propios personajes y la historia; por poner un ejemplo. Miguel Riesco del Árbol se suma a nuestro equipo con una rica experiencia en producciones teatrales y cinematográficas, y dedica media hora a hablar de nosotros sobre su trabajo e ideas.

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¿Cómo y cuándo comenzó tu involucración en el mundo del cine y el teatro?

Mi introducción en el mundo del cine empezó en el verano del 98, cuando aún estaba estudiando arquitectura técnica en la Universidad de La Coruña, a través de un compañero de piso que trabajaba en el equipo de producción de la película Sé quien eres de Patricia Ferreira. En esos días, tuvieron una baja de entre los atrezzistas de rodaje y me propusieron cubrir su puesto, y así fue como, de repente, de buenas a primeras, me encontré en medio de un equipo profesional de sesenta o setenta personas fascinado por lo que estaba viviendo; fue como un amor a primera vista. A partir de ahí, volqué mis esfuerzos en formarme y prepararme para dedicarme a este trabajo. Y así me subí a este tren cuyo trayecto dura ya más de dieciséis años.

Tuve la suerte de poder trabajar con directores de arte tan importantes como Josep Rosell, Felix Murcia, Satur Idarreta ó Anxón Gómez entre otros, los cuales no solo han sido mis maestros sino también mis referencias más claras tanto de estilo como de formato de trabajo.

Has trabajado como decorador, escenógrafo y director de arte. ¿Podrías hablarnos de la importancia de cada una de estas tres disciplinas, para quien tal vez no conozca el crucial papel que juegan en muchas de las producciones que la gran mayoría disfrutamos simplemente como espectadores?

Es cierto que mucha gente piensa que el rodaje de una peli o serie, así como los decorados, es simplemente “plantar” la cámara en cualquier sitio ya hecho y a rodar; luego cuando son testigos de la gente y el trabajo que hay detrás o del largo proceso que se recorre hasta llegar al momento en el que se da “motor”, se quedan perplejos; y más aun cuando la producción es de época, en donde casi siempre tienes que partir de cero. Nada de lo que se ve esta ahí por casualidad: ni el estilo, ni los colores, ni los elementos; todo forma parte de ecosistema creado para poder contar una historia y para poder rodarla de la mejor manera. Por eso el proceso es tan largo; hay muchas reuniones, lecturas de guión, visitas técnicas, etc.

La importancia de la dirección artística dentro de una producción es clave, ya que no solamente consiste en “decorar”, es decir, ser el responsable de la estética, colores y tonos, sino que tiene además la labor de definir a los personajes a través de su entorno. Por eso, los decorados no siempre son bonitos ni guardan una estética coherente dentro de ciertos cánones. El director o el guionista crean una historia a partir de una idea, y el director de arte crea unos personajes a partir de esa historia. Por supuesto, la última palabra siempre la tiene el director; nunca hay que olvidarse de que es su película. Por otro lado, la escenografía de teatro es más o menos lo mismo, aunque quizás sea mucho más conceptual, ya que hay veces que, con muy pocos elementos, has llenado el escenario teatral… lo cual no significa que sea más sencillo.

Por supuesto, todo este trabajo tiene siempre que estar en perfecta simbiosis con la dirección de fotografía en cine y TV, y con la iluminación en teatro.

¿Qué obras cinematográficas o teatrales que hayas disfrutado como espectador tienen, a tu parecer, una producción artística redonda?

La isla mínima creo que es redonda en todo su conjunto; el guión, la dirección, los actores, la fotografía, efectos, maquillaje… todo. Otro largometraje que he visto no hace mucho y que tiene una factura sublime es Fury; las películas de guerra, y más si son de época, nunca te dejan indiferente en lo que respecta a la dirección artística, sobre todo para los que trabajamos en esto, que supongo que no vemos una película como los demás y sabemos lo que cuesta hacer cada cosa… Y series como Juego de tronos, que mezclan de manera sublime un montón de estilos artísticos haciendo casi uno propio.

Recientemente trabajaste como director de arte en el thriller Secuestrados, en el cual la ambientación juega un papel importante. Háblanos sobre la experiencia y sobre los aspectos que considerabas cruciales para contribuir a un filme visualmente coherente.

Por muchas razones, Secuestrados lo consideré desde el principio como un reto, ya no sólo por la brutal historia que teníamos que contar, sino por cómo Miguel Ángel Vivas quería rodarla en 14 planos secuencia. Todo tenía que formar parte de la atmósfera de terror, pánico y claustrofobia que el director quería transmitir.

¿Cuáles fueron tus sensaciones al leer por primera vez el guión de Media hora (y un epílogo)?

La primera vez que leí el guión de Media hora (y un epílogo) me pareció una historia muy interesante, y la intención de cómo contarlo y cómo rodarlo creo que lo hace aún más atractivo. Es una historia muy bien contada, muy homogénea y con unos personajes muy bien definidos. Creo que es un filme que va a enganchar al espectador desde la primera secuencia y que dará mucho que hablar.

¿Puedes adelantarnos algo acerca de tus ideas de cara a la presentación visual de la película desde el punto de vista de la dirección artística?

Aunque faltan las últimas pinceladas del proceso creativo, puedo adelantar que, en líneas generales, la estética será austera. Los colores predominantes serán fríos; generando un ambiente que contribuya a la atmósfera de la trama. La historia transcurre en época actual; por tanto, será muy importante definir a cada personaje en su entorno. Hay un trabajo muy interesante por delante y, además, estoy encantado de poder trabajar en León, mi tierra.

Nos consta que has visitado y estudiado las localizaciones unas cuantas veces. ¿Qué ventajas has observado en ellas, y de qué modo piensas que pueden pasar a formar una parte íntegra de la historia y de su impacto emocional?

Creo que son piezas clave para poder entender la historia y a ciertos personajes; los exteriores son perfectos ya que describen un lugar que puede ser cualquier barrio obrero de una ciudad cualquiera. Algunas de las localizaciones interiores aun están por definir, pero intentaremos que formen parte de la historia y contribuyan a que el público pueda percibir la intensidad del drama que cuenta este guión.

Mucha gente considera que extender los sucesos que acontecen durante media hora a un metraje de 85-90 minutos no va a ser fácil. ¿Cómo percibes tú este desafío?

Me gustan los guiones que representan un reto y buscan sorprender al espectador; una historia se puede contar de muchas formas, igual que un paisaje o un retrato se puede pintar dentro de muchos estilos diferentes. En este caso, creo que Epi ha dado con la clave para poder contar esta historia sin que en ningún momento pierda fuerza e intensidad.

A traves de Media hora (y un epílogo), llegaremos al alma de los personajes, a su presente y a su pasado, narrando una historia de vidas entrelazadas que no dejará indiferente al espectador.

miguelriesco

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